27.9.09
La Vita è Bella - Barcarolle
Sí, sí, ya lo sé. Pero está canción ha estado en mi mente lás últimas 72 horas. Es, simplemente, hermosa. Entre ayer y hoy la he escuchado una docena de veces-o más-. Ni modo asì soy de raro. Jejeje ^_^
PS.- No sé gran cosa de música clásica ni de ópera- má allá de que me encnatan- pero está es la versión que más me ha gustado. La letra:
Le temps fuit
et sans retour emporte nos tendresses!
Loin de cet heureux séjour,
le temps fuit sans retour.
Zéphyrs embrasés,
versez-nous vos caresses;
zéphyrs embrasés,
versez-nous vos baisers, Ah!
Belle nuit, ô nuit d'amour,
souris à nos ivresses,
nuit plus douce que le jour,
ô belle nuit d'amour!
¡El tiempo huye sin cesar
y se lleva nuestras ternuras!
Lejos de esta feliz morada,
el tiempo huye sin cesar.
Céfiros ardientes,
dadnos vuestras caricias.
Céfiros ardientes,
dadnos vuestros besos. ¡Ah!
¡Bella noche, oh, noche de amor!
Sonríe a nuestra embriaguez,
noche más dulce que el día.
¡Oh, bella noche de amor!
Fuente(s):
http://www.geocities.com/Vienna/Choir/7652/hoffmann/hoffmann.htm
Jason Mraz Feat. Ximena Sariñana "Suerte" Video Oficial HQ
Yo no sé, pero ultimamente la cursilería me ha invadido. Aquí, una muestra- en ingleñol o Espanlish) de ello.
(Feat. Jason Mraz)
Do you hear me
I´m talking to you
Across the water across the deep blue ocean
Under the open sky oh my baby I´m trying
Se que te quiero cuando te vas
supe desde tiempo atrás.
Es que mi corazón no sabe querer
hasta volverte a ver.
Suerte que despierto junto a ti
suerte que sentí lo que sentí
suerte que regresas para mi
Nadie tiene la razón de que exista el amor
sólo hay un tú y yo
las promesas de los dos
me esperas aquí estare.
lo se
Suerte que despierto junto a ti
suerte que sentí lo que sentí
suerte que regresas para mi
Suerte que hay más por conocer
Suerte que contigo crecere
suerte que te tengo al volver
And so I´m sailing through the sea
To an island where we´ll meet
You´ll hear the music fill the air
I´ll put a flower in your hair
Todo tiene final feliz
desde que te conocí
no hay más que las ganas de estar
y volver a empezar.
Suerte que despierto junto a ti
suerte que sentí lo que sentí
suerte que regresas para mi
Suerte que hay más por conocer
Suerte que contigo crecere
suerte que te tengo al volver
Cómo decir
El caso es que mientras comemos o cenamos( últimamente mis horarios son bastante drásticos), hay en- ese bendito canal- TV UNAM, un documental sobre Federico Fellini.
¿ Cómo decir que Fellini es un resplandor en mi memoria, que me remite a una sala enorme y semi-vacía, donde veíamos una película cuya banda sonora es algo hermoso en los oídos? En un verano.Una isla.
¿ Cómo decir que la memoria no recuerda otra cosa más que las palabras estamos juntos? Se escribe así, en modo de pregunta.
El caso es que hay una entrevista a Fellini. No vemos la entrevista completa. A intervalos. Como en flasback. A pausas, como los sorbos que damos al chocolate. Como nuestras miradas, sorbos.
Fellini, en uno de los flashbacks: hay luz y oscuridad en mí.
Y yo no pienso en otra cosa más que en la verdad de tales palabras. En la belleza de tales palabras. En la oscuridad de tales palabras. En la luz de tales palabras.
En la oscuridad.
En la luz.
1.9.09
the true really overcast sky



La idea es escribir todo. Pero el tiempo tiene otra velocidad. El mundo. El momento. Todo lo que està alrededor. ¿ Quién está detrás del pronombre Yo? ¿Quién escribe? Todo cambia: el paisaje, la rutina, las personas alrededor. Todo es nuevo. Tengo otra voz. Todo es diferente. Tanto. Tantas cosas. He vuelto. Y en rojo. Pronto lo que siempre ha estado: la escritura. Esto vuelve a comezar.
15.6.09
la región menos transparente
Los concursos literarios. Pocas cosas han crecido tanto en los últimos años. No pasa un día sin que un escritor gane un diploma y veinte pesos en su provincia. No pasa un día, tampoco, sin que algún lector descubra la futilidad de estos premios. Los concursos literarios no son nuevos: existen desde que el Estado decidió patrocinar las artes. Tampoco son nocivos: han servido, históricamente, para descubrir y sostener nuevos talentos. Lo nuevo y nocivo es su impacto desmesurado: todo mundo habla de ellos, todo mundo escribe para colgar un diploma en su estudio. ¿Por qué? Porque el dinero que se ofrece es demasiado. Porque no son ya los Estados sino las grandes editoriales quienes organizan los concursos más tentadores. Ésa es la novedad: las justas literarias patrocinadas por los emporios editoriales. Premio Planeta de Novela: 601 mil euros. Premio Primavera: 200 mil euros. Premio Alfaguara: 175 mil dólares. Ellos ponen el dinero, nombran el jurado, editan tu libro. Tú sólo escribes. Escribes y te resignas: nunca, nunca ganarás.
Estamos ya tan acostumbrados a estos concursos que apenas si notamos su absurdo. En principio: son demasiados. Hay más justas literarias que obras laudables. Después: no hay manera de garantizar la imparcialidad de estos certámenes. La justicia es imposible logísticamente: llegan más manuscritos al jurado que los que éste puede leer. Peor: el jurado no tiene tiempo para leer. Normalmente está compuesto por personalidades reconocidas y ninguna personalidad gasta su fama leyendo los 237 manuscritos que responden a una convocatoria. ¿Qué se hace? Lo más conveniente para las editoriales: un pre jurado, a su servicio, expurga las obras y selecciona las cinco o diez “mejores”. Eso lee el jurado: lo que la editorial quiere que lea. Es fácil influir en el fallo: se acompaña el manuscrito “favorito” de la editorial con otros cuatro o cinco muy mediocres. El jurado decide: esta obra merece el premio, las otras cuatro o cinco son muy mediocres. Todo mundo cobra su cheque, y a otra cosa. La otra cosa: la presión de los agentes, las negociaciones bajo la mesa, las imbatibles sospechas. De pronto, un resquicio: algo falla y todo mundo descubre la sordidez al interior de los concursos. Se corrobora lo que ya se sabía: la vida literaria es tan vulgar como toda otra vida.
Un caso. Es 1997 y Ricardo Piglia gana, con Plata quemada, el Premio Planeta Argentina de Novela. Piglia no es un escritor cualquiera: es uno grande, uno de los mejores. Fotos, brindis, aplausos. Alguien no aplaude: Gustavo Nielsen, autor menor, finalista en el concurso, que acusa de fraude a la editorial y al ganador. Hay un juicio y el juicio dura ocho años. Nielsen argumenta: la editorial y Piglia firmaron un contrato previo, la novela ya había sido contratada antes de ser premiada. Además: el presidente del jurado era, curiosamente, el agente literario del mismo Piglia. Sólo una integrante del jurado es llamada a declarar. Declara no haber leído la novela finalista de Nielsen: la editorial nunca se la hizo llegar. La corte argentina dictamina: el ganador y la editorial cometieron fraude, el demandante debe ser indemnizado. Pierde Piglia. Pierde la literatura. ¿Quién gana?
Ganan las editoriales. Ganan siempre las editoriales. Los concursos literarios patrocinados por las editoriales son negocios de las editoriales. Así de sencillo. Los escritores se llevan una tajada pero son las grandes empresas las que lucran masivamente. Es un negocio bien pensado. Al principio se desembolsa una importante suma de dinero y ya después se descubre que ese desembolso es ficticio. No se obsequia el dinero a los autores: se les entrega como anticipo de sus regalías. Es decir: se les dan cien pesos sólo porque se sabe que su novela venderá otros mil. No se corre ningún riesgo. La publicidad es tan desmesurada como el tiraje de la obra ganadora. El autor anda aquí y allá (obligado por un contrato) en entrevistas, presentaciones, anuncios. Los agentes pactan traducciones, ediciones de bolsillo, adaptaciones cinematográficas. Mejor todavía: para no arriesgar un comino se premia, normalmente, a un autor ya reconocido. No se apuesta, como en concursos más modestos, por los jóvenes. Tampoco por una literatura ardua, arrojada, ajena a las modas narrativas. Hay que vender masivamente y la buena literatura rara vez vende. Es un negocio, sólo eso. Uno redondo. Tan ajeno a la literatura como mi abuela.
La literatura descansa donde siempre: en la escritura rigurosa. A veces coincide con el mercado y otras muchas no lo hace. De pronto aparece en los concursos literarios, aunque casi nunca en los patrocinados por las grandes editoriales. Los jurados de esos certámenes están ya resignados a la medianía: premian lo menos malo. Eso dijo Juan Marsé, por ejemplo, en la última edición del premio Planeta: entregó los 601 mil euros del premio a una novela mediocre sólo porque era la menos mediocre de todas. Otros jurados, apenas unos pocos, no se resignan. Una historia atípica: en 2005 Tusquets convocó, con bombo y platillo, a su primer concurso de novela y el premio, para asombro de todos, se declaró desierto. El jurado fue severo: ninguna novela merecía la distinción. La editorial actuó con honor: asumió las pérdidas monetarias y mantuvo su prestigio literario. Pero el honor, ya se sabe, es escaso. Lo que impera es el mercado. Y tus ambiciones, tus malditas ambiciones.
Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región menos transparente.
-Rafael Lemus
http://www.rafaellemus.net/12-02-2007/escribiendo-por-un-sueno
aquello que es impronunciable

8.6.09
para vivir alegre

El papá de mi abuelo tiene 89 años. Hoy lo supe. Hace poco, en enero, murió la abuela. Supé que estaba triste por eso.Mi bisabuelo. Tal vez esto es un lugar común. Lo único que quiero evitar es el tono tristón. Mi bisabuelo es alguien muy alegre, dicharachero. Sus manos arrugaditas y suaves. Me gusta tocarlas y sentir el calor de sus manos en las mías.Lo recuerdo muy bien: doblando en la esquina para llegar a mi casa, con el lazo del burrito a cuestas, con su sombrero, con sus huaraches, con su suéter azul rey de lana delgada; entonces llamaba "hija" a mi mamá Mary, su nuera, y mandaba por una cerveza victoria.El abuelito Andrés siempre platica, ríe, cuenta cosas chuscas. De los pocos recuerdos que tengo, no hay uno donde és este enojado.
Ahora, tiene que andar con cuidado y con la ayuda de una andadera. No le gusta estar encerrado: él quiere sentir el aire, el calor del sol, fumarse sus alitas( uno por día) a un lado de la puerta.
Ahora, se queja y dice que "le hacen lo que quieren".
Ahora ,dice que no le den de comer a la esposa de uno de sus nietos( la güera), ya que ella es quien lo inyecta.
Hoy, recordaba con alegría las ocasiones en que, demasiado ebrio, iban por él y lo llevaban a su casa en carretilla(!)o cuando terminaban durmiendo( y roncando como marranos, a decir de él) en donde cayerá( el abuelito sí que sabía divertirse).
Hoy hablaba conmigo, quizá él sin saberlo: dijo que el jarabe sabía como un chincholito: dulce, suavecito; por muchos años el abuelito Andrés, y toda la familia( incluído papá Martin), hacían ollas que vendían, hasta donde sé, en lugares como Metepec,Tianguistenco, Ciudad de México; tambíen raspaba pulque, recuerdo la gran tinaja verde, la tapa negra. Hoy se acordaba de todo eso: de la boota( otomí)para almacenar el pulque, del acocote(nahuátl) para extraerlo.
Hoy también sus ojos ven muchas cosas que nosotros no.Un mundo aparte. Platica con gente que no está.Hoy su memoria está en otro lugar. Otro sitio. Un mundo aparte. Sus ojos. Todo lo que han visto.
Me gusta ecucharlo, mi abuelito me da un contexto, una historia, un lugar, un nombre, un apellido, por decir algo. Algo que no puedo verbalizar del todo.Muchas cosas que de pronto olvido y que siempre es bueno recordar.
El abuelito Andrés tiene 89 años. Sus manos son cálidas. A mí me gusta tocarlas. Hoy fui a visitarlo. Hoy toqué sus manos.
2.6.09
el recuento
Años: 24
Meses:288
Semanas: 1252,3
Días:8766
Horas:210384
Minutos: 12623040
Segundos:757382400
Milisegundos: 757382400000
Microsegundos:7,6×1014
Nanosegundos: 7,6×1017
Regalos:
la cercanía
un eterno regalo que tú y yo sabemos
el eterno regalo que eres tú
mi vida, una que nunca imaginé
estos son los muchos dìas de felicidad
ahora
aquí
21.5.09
La vibración en la penumbra
[publicado en el no.17 de la edición electrónica de la revista Punto de Partida de la UNAM]
Está frente a mí. Nervioso. Impaciente. En su rostro los signos del insomnio se vuelven dramáticos. Su ropa desgastada. Los zapatos sucios. El traje gris. Un gris seco, opaco, triste. Un gris que lo delata. Puedo ver todo esto desde aquí. La puerta está abierta y puedo verlo todo. El hombrecillo entrelaza sus manos sudorosas. Sus dedos amarillentos por la nicotina. Unas manos que probablemente carezcan de huellas. No quiero hablar con el hombrecillo. Hay algo en él que me hace pensar en palabras como repudio. No quiero hablar con él, por eso prolongo la entrevista con la mujer que, también, está sentada frente a mí. Una mujer que parece inofensiva. Por eso hago preguntas tontas. Interrogo acerca de cosas que no vienen al caso. Al inicio la mujer permanece seria y reticente, pero poco a poco la expresión en su rostro se suaviza. Piensa que ella me gusta. Piensa que tengo interés en ella. Sonríe y mueve los labios de una manera distinta. Ahora habla, sin detenerse. Sin prestarme atención. Ni siquiera se da cuenta que yo no la miro cuando habla. Que no estoy pendiente de lo que dice.
La paciencia del hombrecillo se ha agotado, se levanta de manera impetuosa y le pregunta a la secretaria si acaso alguien se dignará atenderlo. Que él ha esperado porque realmente necesita el empleo. Que no hay ningún problema si le dicen que la vacante ya ha sido cubierta. O que no cumple con el perfil del puesto. La secretaria responde que lamenta hacerlo esperar por mucho tiempo. Que es la 1:00 pm y eso significa que es la hora de la comida. Pero que no se preocupe, que al volver será el primero en ser atendido. El hombrecillo contiene su ira, murmura algo que implica la palabra burocracia. Toma su viejo portafolio café, y junto con su arrugado traje gris, abandona el edificio.
Antes de salir murmura algo que nadie hubiera querido escuchar.
La mujer continúa hablando sin detenerse. Le digo que es la hora de comer. Responde que si acaso es una invitación. Le digo que sólo si ella acepta. Se ríe, nos levantamos al mismo tiempo y dejamos el edificio. Ya en la calle trato de ubicar al hombrecillo. Busco desesperadamente el gris de su traje. Trato de hallar entre la multitud silenciosa ese cuerpo cansado, ese rostro parco, inexpresivo. La mujer a mi lado aún habla sobre temas que sólo ella entiende. De pronto hace una pausa y pregunta, ante mi evidente inquietud, si todo está bien. Respondo que estaba localizando el lugar donde comeremos. Sonríe estúpidamente. Me mira de igual modo y vuelve a su monólogo.
Entramos al lugar. Es de atmósfera metálica. Un lugar con sombras de cal. Hay ruido. Todos hablan sin cesar. Estamos dentro. De pronto, a lo lejos, lo veo llegar. Elige una de las mesas que están afuera. Un cristal nos separa. Toma uno de los periódicos amarillentos. La humedad en el papel. Un mesero se acerca. El hombrecillo niega molesto. El mesero insiste. Vuelve a negar con el mismo obcecado gesto. La mujer a mi costado sigue hablando sin detenerse. Algo usual. En tanto, el hombrecillo ha comenzado a rasgar con sus dedos ofertas de empleo que ha encontrado en los diarios. Está solo, hasta que un grupo de mujeres jóvenes irrumpe en el local. Se sientan a pocas mesas de él. Lo observan de reojo y murmuran algo. Luego: la risa incontenible. Algo parecido a la burla. El hombrecillo las mira. Las mujeres guardan silencio. Le dicen algo al mesero. Éste, de inmediato, va hacia el hombrecillo, quien le dice algo. Parecen molestos. El mesero sube la voz. El hombrecillo manotea. Finalmente se levanta furioso. Toma su portafolio y se dirige hacia la puerta.
Antes de salir murmura algo que nadie hubiera querido escuchar.
A la mujer le digo que tenemos que salir del lugar. Inmediatamente. Ella hace un par de preguntas que no respondo. Tomo su abrigo y enfilamos hacia afuera. Camino muy rápido. Obligo a la mujer a seguirme el paso. Trato de localizar al hombrecillo. Lo consigo. Ahí está: bajando las escaleras. Internándose en el intestino metálico. Lento el movimiento. Eterno es el gesto. Lo sigo. La mujer permanece a mi lado. Aquí también hay sombras de cal. Estamos en los largos pasillos. La luz es blanquecina, casi enfermiza. Hay una multitud que parece saber hacia dónde va. Estación Ciudad A. Parece que el hombrecillo va a la Ciudad Sur. Espera paciente la llegada de la serpiente que recorre el intestino sin venas. Sin aire. El vacío.
La mujer, que finalmente había guardado un riguroso silencio, vuelve a hablar sin detenerse. Yo sólo observo al hombrecillo. De pronto, la penumbra tiene su propia vibración. Él me mira. Pero es más inquietante el esbozo de su sonrisa. Algo despectivo. Cinismo. Algo. La serpiente llega con toda su estridencia. Subterráneo el tren, incoloro. Agudo, el sonido. Se abre la puerta. El hombrecillo me mira. Vuelve a sonreír.
Antes de subir murmura algo que nadie hubiera querido escuchar.
La serpiente avanza. El hombrecillo dentro. No puedo reprimir el impulso. Quiero que repita lo que dijo y que no escuché. Lo último que recordaré será la mirada de la mujer cuando dejo de asir su brazo. Curiosamente levanta el brazo izquierdo y me despide. Una sonrisa extraña se dibuja en su rostro. Me lanzo a los rieles metálicos. Comienzo a correr. Las arterias vacías del lugar. Persigo al tren que ya recorre. Sin pausa. Desesperado.
A lo lejos, un sonido. La vibración en la penumbra.
Cerca, sólo la oscuridad es falsa.
Antes, quiero ver la luz. Y después, regresar a la oscuridad.
(* modificación de última hora y post-publicación: se trata de una ecuación: Bodo= Ana Sofía Morales Maldonado)
crg à écrit! una radografía violenta!
el texto completito aquí.
por fin , plata quemada en mis manos

las arañas no dan besos

3.3.09
Brian McKnight - Still
feru: ¿ qué cuatro años no son nada? Vamos por el doble jaja: ich liebe dich!
Funny when you stop and think,
Time goes faster than you blink,
Nothing´s ever like it was,
Girl we´ve got a special thing,
Your the happiness it brings,
Is more than enough,
I know it´s hard to believe,
Your still the biggest part of me,
All I´m living for,
Chorus
I still think about you,
I still dream about you,
I still want you and need you by my side,
I´m still mad about you,
All I ever wanted was you,
Your still the one, your still the one,
It´s hard to breathe when we´re apart,
You´re that sunshine in my heart,
I keep you here inside,
You´ve been everything to me,
You´ve been and always will be,
The apple of my eye,
And I know it´s hard to believe,
Your still the biggest part of me,
All I´m living for,
Chorus
I still think about you,
I still dream about you,
I still want you and need you by my side,
I´m still mad about you,
All I ever wanted was you,
Your still the one, your still the one,
If you love me, look into my eyes and say you do,
I´ve been waiting all my life for someone just like you,
Baby after all we´ve been through,
Girl I´m still in love with you,
And I want you to know, I do, I do,
Chorus
Still think about you,
Still dream about you,
Still want you and need you by my side,
I´m still mad about you,
All I ever wanted was you,
Your still the one,
Your still the one.
*you are still th one - brian mcknight
blue tint version
feru:
yes they said that but now looks there is something glance everywhere! I really do love you: feliz aniversario!
(When I first saw you, I saw love.
And the first time you touched me, I felt love.
And after all this time, you're still the one I love.)
Looks like we made it
Look how far we've come my baby
We mighta took the long way
We knew we'd get there someday
Bridge:
They said, "I bet they'll never make it"
But just look at us holding on
We're still together still going strong
Chorus:
(You're still the one)
You're still the one I run to
The one that I belong to
You're the one I want for life
(You're still the one)
You're still the one that I love
The only one I dream of
You're still the one I kiss good night
Ain't nothin' better
We beat the odds together
I'm glad we didn't listen
Look at what we would be missin'
(Bridge)
(Chorus)
(Chorus)
I'm so glad we made it
Look how far we've come my baby
* you are still the one-shania twain.
