12.1.09

Me LLamo Días En Que Soy Feliz

Antes de todo : está la premura por llegar, tocar el teclado: la premura por la escritura: la prisa: ese tipo de deseo incontenible: ¿ qué se desea realmente cuando se desea el deseo de la escritura?
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Escritura como telegrama:
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Día extrañamente lluvioso. Un día de enero. Dije que cuando tuviera la respuesta. Su respuesta sería inmensamente feliz: lo soy. Leo el relato de un día hermoso, de un día feliz. Percibo, en esas líneas, en ese mensaje, la felicidad, el cariño de los años, la complicidad de la escritura, el guiño de complicidad por los paisajes, las risas, los encuentros, las muchas veces del mismo espacio en el mundo. Como alguien dijo: cómo decir todo eso, con apenas esto.
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Entonces me doy cuenta del tiempo, de las palabras, de todo: algo inmenso. Y afuera puede seguir lloviendo y puede ser uno de los días más fríos de enero. Y nada cambia. Entonces es el momento de escribirlo: Me LLamo Días En Que Soy Feliz.
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Las melodías de fondo: cannoball, volcano y cold water de Damien Rice.
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Lo que repito: la escritura, el futuro. Todo eso. Todo esto.
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Lo que aún está: hay un golpe de felicidad en el vientre. El deseo atroz de la escritura. Por la escritura. Hay más.

26.12.08

decembristas languarícos

La platica post- navideña, miento platica navideña, cuando ya es tarde. El hermano de mi madre, por añadidura el Tío Martin, menciona un poco de la historia que más o menos he escuchado otras veces en otros tonos, con otras intenciones; pero esta vez es sólo con la buena intención de que la melancolía siga invadiendo el día navideño. Larga platica: la poesía, el paisaje, la sensibilidad, Josúe Mirlo, Enrique Villada, oyameles, ocotes, las pulcatas,Amecameca, el paisaje y la omnipresencia de los volcanes: el Xinantecatl, Iztacihuatl, Popocatepetl, etc.. Largo el listado de recuerdos. De imágenes. Tiene razón la crg el hogar es a veces también un sitio oscuro y de tensión. Pero todo cambia. O no. El caso es que el Tío Martin dice: no hay ninguna otra canción que me llegue tanto como esa. Se refiera a una canción de, los así llamados, sonoritmícos: en una tarde solitaria y triste ( sic) y luego describe los platicos cuasi-míticos de mi abuela, los comentarios entre hermanos. Una historia marcada por la premisa de la mesura. Cierta carencia. Lo que el Tío Martin dice: así nos crecimos. Y yo, sentado en algún sitio dela cocina, con mi suéter favorito, mi camisa favorita y el pantalón de lana gris compruebo que el tiempo, efectivamente pasa. El Tío Martin dice: cuando escucho esa canción, parece que el tiempo se detiene y entonces vuelvo a ese atardecer de las seis, vuelo a ver esos colores cuando el sol está cayendo. Vuelvo a todo eso( sic). De lo que nos reímos juntos: ya veremos que pensejadas escribes, como para decir te fumaste. Y todo a causa de la pregunta : Oye, hijo, ¿ Y tú libro? Y de distintos modos, llegamos a una misma premisa: la prevalencia de la palabra por sobre todo. El Tío Martin cuando escucha su canción retrocede. Yo, después de escribir un libro, lo hago también. Y como sabemos: Todo es lenguaje. Todo.

21.12.08

Sí, vuelvo a la escritura
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( al ciberespacio) ( al blog) ( a la adicción) ( lo que digo en Toluca, dentro del auto; afuera está ya oscuro) ( miro a través del cristal) ( la noche más luminosa) : écrire, writing, schreiben
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( conjugar el infinitivo)
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retrocederá
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( que es otro modo de decir que avanzo) ( que todo cambia)
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todo es ya distinto
ya nada será igual:
afortunadamente
El titulo No- Secreto. El titulo Imposible. El titulo esperado.
El titulo que llega.El titulo que sabe. El regusto en el paladar.
Algo en la memoria. Un golpe. El golpe. Un lanzar de dados.
El titulo. ¿ Quièn titula? ¿ Quién? ¿ Alguien verifica?
Èste:
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largo camino para no mirar
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El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.
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Alejandra Pizarnik, Árbol de Diana
VII
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ES VERDAD, LA MUERTE ME DA
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En tu sexo
(armadura tajadura tachadura) (ranura)
en el aquí de todas las cosas del mundo, me da
la muerte ( que es este paréntesis) ( y éste)
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huelo como miro duelo: una colección de verbos
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la pájara del deseo en el nido: un agüero
es verdad, la muerte es verdad
me da, sadivoso dardo en duelo, en el sexo plural.
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Primera persona. Habla, carajo, primera persona.
Mi boca.
Mi lágrima.
Mi bragueta.
Mi necesidad.
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Mis notas. Tú quieres
mis notas
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Do Re Mi Do Re Mi Fa Sol Sol.
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La muerte es de verdad. Mi duelo. Mi escopeta.
Mi sospecha. Mi culpa.
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Primera plana: el cuerpo bocabajo. Los brazos
atados y frente a la cabeza. El rostro cubierto de
vendas. El pantalón: hasta la rodilla.
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Veo ardo observo callo duelo: segunda colección
de verbos.
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Ya nada será igual.
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Anne Marie Bianco, La muerte me da
82
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Indagatorias segundas
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V
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QUIEN VERSIFICA NO VERIFICA
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¿ Quién verifica la línea ( algo que punza) ( algo que
entra) en el pecho de la aldaba?
¿Quién versifica la puerta y, bajo la puerta, la luz
que se trasmina?
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Te regalo la línea pordiosera inacaba letal.
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Póntela en la puerta del cuerpo( la boca para que
entiendas) (el orificio nasal)(el orificio sexual) (la
rendija) la luz transminada.
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La línea entra y, entrando, rompe. La línea es el
arma: [ilegible].
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Una línea de coca.
Una línea de luz: una espada. Ese atardecer. Un
horizonte.
Una línea de palabras( rotas aldabas).
Una línea de puntos( y puntos y comas). Una
linea de puertas semiabiertas.
La línea de tu falta. La línea de tu pantalón.
La línea telefónica( agónica).
La línea que te parte en dos.

¿Quién versifica? ¿ Quién versifica al versificador?
¿Quién verifica?
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El testigo soy yo


Anne Marie Bianco, La muerte me da.

the messenger

21
Mensaje N.º 4
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Mi vaso vacío está lleno de: huecos, silencio, agujeros, márgenes, aire.
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Hay un vaso lleno de todo eso es mis manos.
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Eso sueño continuamente. Sueño que , dentro de mi sueño, hay alguien como yo con un vaso vacío entre las manos. Y luego sueño que camino dentro de ese vaso. Y, a veces, salgo del sueño en el que camino dentro de mi vaso para despertarme dentro del sueño donde alguien como yo avanza con un vaso vacío entre las manos de otro.
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Sueño mucho, Cristina. Sueño que me llamo Joachima. No sé cómo detener los sueños. No sé si quiero.
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Cristina Rivera Garza, La muerte me da

the motorway of the word

In this sort-of-a-book which isn´t really a book at all I´d have liked to talk about this and that , as one does all the time on an ordinary day just like any other. To drive along the motorway of the word, slowing down or stopping as I felt inclined, for no particular reason. But it´s impossible - you can´t get away from the road itself and the way it´s going ; you can´t not go anywhere ; you can´t just talk without starting out form a particular point of knowledge or ignorance, and arrive somewhere at random amid the welter of other words.You can´t simultaneously know and not know. And so this book, which I´d have liked to reemble a motorway going in all directions at once, will merely be a book that tries to go everywhere but goes to just one place at a time; which turns back and sets out again the same as everyone else, the same as every other book. The only alternative is to say nothing. But that can´t be written down.
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Marguerite Duras, Practicalities

la mer est le ciel des poissons

MARINE

Bouteilles, vous cassez sur la mer vos tessons
Le mur, méchante mer en tessons de bouteilles.
Á la pipe réclame un nuage s´essaye.
Et, du reste, la mer est le ciel des poissons.

MARINA

Botellas, que rompen en el mar sus cascos.
El muro, mar cruel de cascos de botellas.
Una nube intenta un anuncio de pipa
por lo demás, el mar es el cielo de los peces.

25.10.08

el libro de octubre


todas las distancias, todas las fronteras, todo esto mientras de fondo escuchas los acordes electrónicos de this is tijuana, todo esto y más, todo esto y nada, sólo tú sobre las páginas, la sombra de tu vuelo sobre las páginas


( lo que dice el sitio web)

Adentrarse en la geografía de estos relatos es experimentar una variedad de los registros que sacuden al mundo, al suspenso de las desapariciones insólitas: a uno no sólo se le pierde la cabeza, sino también la mano en un descuido. Nos acercamos al encuentro de la intelectualidad universitaria y el sexo primitivo. Sentimos el vacío claustrofóbico del miedo durante un secuestro para luego quedar envueltos en la violencia y el enigma. El cuerpo y el crimen avanzan entrelazados en la geografía poética de estas historias que nos llevan a dar un paseo por el Apocalipsis y el reconocimiento del yo. Debajo de unos labios o de la punta de un arma, los personajes hablan con el atropellado frenesí del condenado a muerte o del amante. Cruzamos los bordes de la ciencia ficción, el ensayo, la narrativa policial y el erotismo, para reintegrarnos en un imaginario inquietante, en una intriga cuyo pulso no se detiene ni en la última página.


( lo que dice el fragmento)

El rehén

Me llamó la atención el anillo que llevaba en el dedo anular de la mano derecha: una gruesa argolla de oro salpicada de pequeños diamantes. Era ostentosa y femenina y, en la mano del hombre que se sentaba en la fila de enfrente, no muy lejos de mí, parecía fuera de lugar. Los mocasines afables. La perfecta raya en el pantalón de lana. El saco de pana. El cuello. El mentón bien rasurado. Sólo desvié la vista cuando me percaté de que lloraba. El sobrecogimiento cuando eso su­ce­de: ver a un hombre llorar. Recargaba la frente sobre los dedos de la mano izquierda, tratando sin duda de cubrirse el rostro, pero eso no impedía que se notara la humedad alrededor de los ojos, el recorrido vertical de las lágrimas. Fingí ver hacia la gran ventana con el hastío de quien espera un vuelo retrasado y, cuando eso no funcionó, abrí un libro. Me pregunté mu­chas veces mientras intentaba leer una de sus páginas sin conseguirlo si había puesto el libro en la maleta de mano para eso, para fingir que no veía a un hombre llorar en un aeropuerto casi vacío al filo de la madruga­da. En realidad no podía ver otra cosa. Me incorporé con la intención de caminar por los pasillos alumbrados y solos y, por eso, me sorprendí cuando, en lugar de avanzar hacia la derecha, di un par de pasos a la izquierda y le rocé el hombro.

--¿Necesita agua? --le pregunté.

El hombre elevó la cabeza y guardó silencio. Me veía, es cierto, pero no me veía. Sus ojos irritados pare­cían recapacitar sobre alguna situación complicada y oscura. Pasaron minutos así. Pasó mucho tiempo. Al final, cuando tuvo que aceptar que había, en efecto, alguien enfrente ofreciéndole agua, sólo asintió con un leve movimiento de cabeza.

Imaginé que conseguir el líquido sería fácil, pero no fue así. Entre más caminaba sobre mosaicos resba­losos y frente a expendios cerrados, sobre cuyos aparadores únicamente podía ver mi propio reflejo, más me convencía de lo absurdo que había sido mi ofrecimiento. No sólo lo había interrumpido mientras llevaba a cabo un acto íntimo y a todas luces doloroso, sino que también lo había obligado a descubrir sus ojos irritados y rotos frente a mí. Me recriminé mi con­ducta y, derrotada, regresé a la sala de espera. Tenía ganas de ofrecerle una disculpa o una explicación, pero dejé de pensar en ello tan pronto como lo vi otra vez. El hombre no se había movido. Ahí estaba su frente, apenas apoyada sobre los dedos de la mano izquierda, y la argolla dorada en el dedo anular de la mano que yacía sobre su regazo.

A unos pasos de él, inmóvil también, sufrí un espasmo. El agua que no conseguí cayó sobre mis zapatos, formando un pequeño charco en la alfombra gastada.

--¿Necesitas agua? --murmuraba y, ante la respuesta apenas audible, me subía a un pequeño banco de madera, extendía el brazo por sobre mi cabeza y colocaba un vaso de plástico sobre la base de una ventana pequeña y alta que comunicaba el último cuarto de una casa con el patio trasero de otra. Una mano pequeña y huesuda tomaba el vaso a toda prisa en­ton­ces, como si temiera ser descubierto y, segundos después, se podía oír cómo bebía el líquido trago a trago hasta calmarse.

--¿Quieres que haga algo? --le preguntaba entonces, todavía en voz baja. Al inicio solía responder que no, que no quería que yo hiciera algo en especial, pero a medida que pasaban los días y los golpes no cesaban empezó a comunicarse a través de una extraña forma de balbuceo. Preguntaba cosas absurdas. Tenía curiosidad sobre cosas que a mí solían pasarme desapercibidas. Quería que le describiera mi cuarto, los juegos de mesa que me entretenían de tarde, la música que escuchaba por la radio. Con susurros, tratando de evitar que se percataran de que alguien lo consolaba del otro lado de la pared, respondía a sus preguntas en todo detalle. Le contaba más.

( lo que dices en silencio)

( aquí)





29.8.08

Síndrome de envidia por la calentura canina

Es agosto. Entonces llueve. El mes de lluvias. Pero esto es lo que hoy llama mi atención : todo el mundo parece estar en contra de los perros fornicadores. Cuando platicabamos bajo la lluvia, nos llamo la atención todo el espectáculo. Antes de eso comprobé que lo que unía a mi amigo a una mujer era otra cosa, pero no amor. Algo que yo creía saber desde antes. Uno tiene que mirar cosas como una jauría en celo para provocar la conversación a ese tipo de temas. No hay nada de misógino en todo esto. Sí, es un texto extraño, lo sé. C`est la vie.

El caso es que todo mundo parece estar en contra de los perros fornicadores: el hombre que, del otro lado, en la acera contraria a la nuestra, llega a su casa y, para llegar a la puerta principal, corre a piedrazos a los perros que fúricos le recriminan la interrucpción. Sobretodo cuando la hembra comenzaba a ceder.

Después una mujer y un púber, probablemente su hermano, harán lo mismo: correr a los pobres perros fornicadores, víctimas sólo de su instinto, con cubetazos( y eso que ya llueve) y piedrazos. La pregunta obligada: ¿ Por qué todo mundo está en contra de los perros fornicadores?¿Será por qué a los caninos les importa poco el agua?¿ Por qué los corredores de perros fornicadores ni por error fornicarían en las banquetas? ¿ Por qué los caninos carecen de pudor ? Es esto acaso lo que antropólogos, sociólogos, sexólogos y especialistas reconocidísimos denominan: Síndrome de envidia por la calentura canina. Sin duda alguna.

Pequeñas lecciones sobre cosas difíciles

Escribo aquí , ahora, in situ, frente a la blanca pantalla. Escribo después de la lluvia. Pantalones húmedos en la parte baja. Humedad sobre los hombros, y en el cabello. En lo lentes empañados. Pienso en muchas cosas. En todo lo que se deja atrás cuando lluve. Y es agosto. Y hace frío. El que escribe no es otro sino yo. Ahora mismo. Y cuando llega el momento. El momento justo de la escritura. Sucede. Siempre sucede. Algo que no puede evadirse. Un refugio del mundo exterior. Ese tipo de protección. El sonido de los dedos que pasan sobre el teclado. No puede evadirse. No. Ahora. Sucede.

Antes de todo esto. Esta la plática con el amigo que veo poco. La platica bajo la lluvia. En la acera. Apenas resguardados de esa lluvia que se describe como inclemente. El cielo gris. El paisaje oscureciendo. Todo al mismo tiempo. El viento, también. ¿Cuánto tiempo? Eso nunca pude saberse. ¿ Quién está detrás de la palabra yo? Eso tampoco puede saberse.

Lo que el amigo al que veo poco dice: demonios internos, no poder dormir, el mundo se detiene, una fractura, una posibilidad, una imposibilidad. Después de todo eso dice: broma. Todo era una broma. Nada de lo anterior es cierto. Al menos no lo que puede ser pesadumbre.

En algún monento, después de hablar de esto, de lo otro. En algún momento recuerdo. Recuerdo, y entonces retrocedo. Porque así es siempre que uno recuerda. Pero, sabemos, eso no sirve de nada. En absoluto. Pequeñas lecciones sobre cosas difíciles.

Estás son las palabras, por supuesto en cursivas. Porque son mías. Me pertenecen. Ahora. Otra vez: siempre está el deseo de escribir, de escribir lo que sea, como sea, para quien sea. Escribí muchos cuadernos. Escritura maníatica. Enferma. Cotidiana. Simple. Insulsa. Todos esos cuadernos que, seguramente, quemaré. Pronto. Pero también escribí cartas. Muchas cartas a toda esa gente que, de algún modo u otro, me lastimo. Son cartas que nunca entregué. Y me quedo con la satisfacción de que existen y son reales. Y puedo leerlas en el momento en que yo quiera. Y los otros, ellos ni siquiera saben de su existencia. ¿ Es esto una venganza? Sí, lo es. Una venganza anticipada. Metafísica. Propia. Privada, como deben serlo las venganzas reales. En esas cartas esta mi explicación de todos mis silencios juntos y de años. La frase: si supieran lo que dice, lo que escribí. Sí supieran. Una ventana al pasado. A lo que fue. Quedan sólo las cicatrices, es cierto. Pero ya no duele. Sí las entregara. Sí entregará esas cartas las palabras serían: quédate, por favor, con la respuesta. Sí algún día vuelvo al pasado le dare esa respuesta a ese otro que fui. Ahora que existo. Y he vuelto al sitio al que no fui feliz. Sólo por confirmar que sigues aquí. Así sea. No de otro modo.

Y entonces miro, de cualquier modo, el horizonte. El compás de los pasos que se alejan. El sonido. Ya a lo lejos. La figura que se aleja.

Juro que todo esto es real. Que te quede la certeza. Una, al menos.

27.8.08

la frase, corta, la frase



" la vida no es una acción, es un estado"

en clase de lingüística, ayer a eso del mediodía.

cotidianidad cotidiana

Ha pasado cerca de un mes desde el regreso a la facu de filos. Sólo buenas noticias. Aunque el plan era ya mudarse a la ciudad, al parecer hay que esperar. El caso es que después de un año en la carrera las cosas se ponen cada vez más interesantes.Sobretodo considerando las materia de lingüística, que de pronto parecer manejarse, coherentemente, en un lenguaje propio. Una nueva manera de pensar en el lenguaje. Que es acción, Que es pensamiento. Que es imagen. Que es sonido. Que es todo eso y muchas cosas más. Impronunciables de momento. En fin el panorama es fértil, un año más de mucho aprendizaje. Seguramente de muchas lentas y casi imperceptibles transformaciones. Lo que seremos. Otra buena noticia: el temor por la severidad del curso de alemán se ha desvanecido, sólo es cuestión de, en verdad, dedicarle el tiempo necesario y suficiente. Nada que no se arregle con unas dosis de ñoñez automedicada.

Lo demás sigue su curso: el paisaje sigue siendo cada día hermoso, las experiencias múltiples, un par de compañeros de nuevo ingreso, el tianguis cotidiano de siempre en la facultad. Ayer, por ejemplo, bloqueaban el circuito de acceso a la facultad para exigir la liberación de presos de Atenco( no de San Mateo, sino de San Salvador, je). Todo eso dentro del discurso de la libertad a las expresiones universitarias.Lo curioso fue los pocos entusiastas de la causa y no por la indiferencia. Diversidad de opiniones, creo yo. Lo que lamento es que el hecho contribuye siempre a la conservacion del estereotipo del estudiande de filosofía y letras como alguien, necesariamente, belicoso, improductivo, innecesario.Habrá quien lo crea así y, por supuesto, quien, como se dice, no se trague el cuento( ¿ qué no los cuentos se leen en lugar de tragarse? ).

Lo demás sigue su curso: sí, repito. Estamos: felices, entusiasmados. Algo cansados, también, pero es el inicio de semestre, necesitamos un par de semanas para agarrar el ritmo. Además, lo que nos da mucha alegría: poder decir: " Estudio Letras". Y alemanas. Yep.

15.8.08

KT Tunstall - Other Side Of The World

The Killers - Smile Like You Mean It (music video)

( favoritas de todos los tiempos, igual hasta esta es la segunda vez que la subo al blog :)

Save some face, you know you've only got one
Change your ways while you're young
Boy, one day you'll be a man
Oh girl, he'll help you understand
Smile like you mean it
Smile like you mean it

Looking back at sunsets on the Eastside
We lost track of the time
Dreams aren't what they used to be
Some things sat by so carelessly

Smile like you mean it
Smile like you mean it

And someone is calling my name
From the back of the restaurant
And someone is playing a game
In the house that I grew up in
And someone will drive her around
Down the same streets that I did
On the same streets that I did

Smile like you mean it
Smile like you mean it
Smile like you mean it
Smile like you mean it

Oh no, oh no no no
Oh no, oh no no no

MIA. - Uhlala [OFFICIAL MUISIC VIDEO]

(con todo y letra :)
ich glaube ja wie jedes Kind, die dinger sind aus Zucker
unsichtbare Finger zausen mir durch Kopf und haar
was immer auch mit mir geschieht,
geschieht zum ersten mal

soweit ich weiss, teilen wir dieselbe zeit
ich stell mir vor ich wär ein schöner augenblick,
somit schick ich mich dir in dieser sekunde,
damit du fühlst wie ich, damit du fühlst

uhuhuhuhu damit du fühlst damit du fühlst
ahahahah damit du fühlst damit du fühlst
uhuhuhuhu ahahahah

die erde, die das leben bringt, wie lange noch wird die sein
ich pflanze voller zuversicht ein stück von mir hinein
ich schüttle sand von meiner hand in eine sanduhr rein
die sehnsucht nach unsterblichkeit hängt noch an jedem stein

Das licht, war das schon immer da? Und wird es immer schein'?
Ich tauche abend liebend gern das leuchtend purpur ein. Es ziehen dort in meiner seele, alles farben ein. Ich lass gescheh'n was dann geschieht, ich misch mich nicht mehr ein.

soweit ich weiss, teilen wir dieselbe zeit
ich stell mir vor ich wär ein wunder,
somit schick ich mich dir in dieser sekunde,
damit du fühlst wie ich, damit du fühlst

uhuhuhuhu damit du fühlst damit du fühlst
ahahahah damit du fühlst damit du fühlst
uhuhuhuhu ahahahah

damit du fühlst damit du fühlst damit du fühlst damit du fühlst damit du fühlst
damit du fühlst damit du fühlst damit du fühlst damit du fühlst

uhuhuhuhu damit du fühlst damit du fühlst
ahahahah damit du fühlst damit du fühlst
uhuhuhuhu ahahahah

damit du fühlst damit du fühlst damit du fühlst damit du fühlst damit du fühlst....

uhuhuhuhu damit du fühlst wie ich, damit du fühlst wie ich
ahahahah damit du fühlst damit du fühlst
uhuhuhuhu ahahahah

4.8.08

solicitud de clemencia

Yo sólo pido perdón
por haber besado las playas del Mar Rojo
haber visto las luces de Aqaba en el amanecer verde
haber tomado mate entre el humo de los asesinos
haber temblado ante el incesto
del pez con las piedras
del sol con la belleza
de mis sueños con la realidad
[..]


( Mario Trejo)